Foto: Captura Video en X (Twiiter) @juanfranrueda_
La expectativa alrededor de la Selección Ecuatoriana de Fútbol está en niveles nunca antes vistos, y los motivos sobran. Sin embargo, en medio de la euforia colectiva, el presidente de la Federación Ecuatoriana de Fútbol (FEF), Francisco Egas, ha decidido enviar un mensaje de sensatez y madurez a toda la afición desde la concentración de la sección tricolor en Columbus, Ohio, EEUU.
Ante el debate público sobre si este proceso cuenta con uno de los mejores planteles en la historia mundialista de nuestro país, el principal directivo de la FEF hizo un llamado explícito a la calma. La consigna es clara: ilusionarse está bien, pero el exitismo desmedido puede ser el peor enemigo de la evolución deportiva.
Es imposible culpar al hincha por soñar en grande. La realidad dicta que Ecuador ya no es un equipo que sorprende desde el anonimato; hoy, la columna vertebral de La Tri brilla cada fin de semana en las ligas más competitivas y exigentes del planeta, el valor y el estatus actual de nuestros referentes en Europa sostienen el peso de la ilusión tricolor:
El peso del talento tricolor por el mundo: A este núcleo europeo se suma el resto de embajadores que actúan en el extranjero y ensanchan el universo competitivo de la selección. Desde los jóvenes talentos que empiezan a abrirse espacio en las ligas top de Europa, pasando por las piezas clave que marcan la diferencia en el exigente y dinámico fútbol de la MLS, hasta los futbolistas que imponen condiciones en las competitivas ligas de Sudamérica y México.
Cada uno de ellos aporta un roce internacional, una madurez y un ritmo de competencia que antes eran excepcionales y que hoy se han convertido en la norma para el futbolista ecuatoriano. Es una legión entera empujando hacia el mismo objetivo.
Esta realidad obliga a ver el futuro con optimismo, pero también con una tremenda responsabilidad de gestión.
El mensaje de Francisco Egas no busca apagar la pasión del hincha, sino proteger el ecosistema de la selección de las presiones externas destructivas. En el fútbol actual, la distancia entre el elogio desmedido y la crítica feroz se reduce a un par de resultados negativos.
"La gente se ilusiona debido a los resultados, a lo que hace la selección, a sus jugadores, a lo que ha hecho en la eliminatoria; eso lejos de ser malo es un premio al trabajo que viene haciendo la selección. Es bueno poner los pies en la tierra, tenemos muchas fortalezas, también alguna debilidad, sabernos capaces pero no triunfalistas por que eso puede llegar a hacernos daño. Soñar no cuesta nada, vamos a atrevernos a soñar con todo, pero vamos paso a paso", se lee entre líneas tras las posturas dirigenciales que buscan blindar el camerino.
Para La Tri, el verdadero desafío de cara al futuro inmediato no es solo ganar en la cancha, sino saber gestionar el peso de los favoritismos. Contar con futbolistas en el primer orden mundial transforma la mentalidad del grupo, pero clasificar y competir en una cita máxima exige sostener un rendimiento regular bajo altísima presión.
La afición ecuatoriana tiene derecho a ilusionarse con ver a este equipo competir de igual a igual ante cualquiera. Sin embargo, como bien señala la directiva, el camino hacia la gloria es de resistencia, no de velocidad. Hoy más que nunca, la madurez debe estar tanto dentro del campo de juego como en las gradas.
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