El Club Deportivo El Nacional, uno de los equipos más tradicionales y queridos del fútbol ecuatoriano, atraviesa una de las crisis más graves de su historia. A las constantes derrotas deportivas se suma un panorama económico y administrativo cada vez más complejo.
El plantel profesional ha paralizado sus entrenamientos en al menos dos ocasiones durante el último mes debido a la falta de pago. Varios jugadores han denunciado públicamente hasta nueve meses de sueldos impagos, lo que ha generado un fuerte malestar en el grupo y la exposición de casos personales críticos: hay futbolistas que han sido desalojados de sus viviendas o que ya no pueden sostener a sus familias.
Entre los más afectados se encuentran jugadores como Jonathan Borja y Djorkaeff Reasco, quienes han utilizado sus redes sociales y declaraciones a la prensa para exigir respuestas concretas a la dirigencia.
La situación financiera del club es alarmante. La actual dirigencia, encabezada por Marco Pazos, reconoció que El Nacional mantiene una deuda histórica superior a los USD 12 millones, aunque se trabaja por reducirla a unos USD 5 o 6 millones. Sin embargo, la realidad inmediata está marcada por obligaciones impagas con el IESS (más de USD 750.000), el SRI, así como con proveedores, empleados y excolaboradores.
A esto se suma un dato aún más preocupante: el bloqueo de cuentas bancarias por parte del Servicio de Rentas Internas, lo que ha impedido al club cumplir con sus pagos más urgentes.
Una de las noticias más alarmantes para la hinchada criolla es la posibilidad de perder la sede del club en Tumbaco. Según información oficial, si El Nacional no paga una deuda de USD 180.000 antes del 18 de agosto, su complejo deportivo podría ser rematado judicialmente. Se trata de una instalación clave para el desarrollo de divisiones formativas, entrenamientos y actividades administrativas del club.
La LigaPro ha confirmado que el club ha cumplido con los pagos del primer trimestre de 2025, pero las deudas acumuladas de años anteriores siguen afectando la operación del equipo. Desde el organismo se ha instado a los jugadores a formalizar sus denuncias ante la FEF para activar los procedimientos legales correspondientes.
Mientras tanto, las críticas hacia la dirigencia aumentan, y los hinchas exigen una rendición de cuentas transparente, así como un plan realista de salvataje institucional.
El club necesita más que promesas: se requiere de una intervención urgente, responsable y solidaria, tanto desde lo dirigencial como desde los organismos de control. El Nacional representa historia, gloria y pasión para el fútbol ecuatoriano. Hoy, más que nunca, necesita de la unidad de su hinchada, sus socios, sus exglorias y todos quienes alguna vez vibraron con la camiseta de los “Puros Criollos”.
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